viernes, 18 de noviembre de 2016

Reflexión

La autoestima nos define como persona, es el reflejo de nuestra alma, la esencia de nuestro espíritu, es la llave para éxito o para el fracaso, según lo que proyectemos nosotros. Cuando una persona se siente con inseguridad personal, depresión y estrés, seguramente cualquiera que sea su ambiente los volverá un martirio para sí mismo y para las personas que los rodea pues que cuando tenemos autoestima baja nos volvemos negativos y por consiguiente todo nos sale mal. Nos rodeamos de pensamientos frustrantes y mala vibra nos hacemos creer a nosotros mismos que no velemos nada, que no poseemos habilidades talentos, que somos malos para todo y que seguramente todo lo que hagamos o intentemos saldrá mal, y si, si nosotros atraemos esos pensamientos nos volveremos un imán de negatividad y por consiguiente siempre todo nos saldrá mal, atraeremos mala situaciones inclusive hasta malas personas. Algunos de los motivos por los cuales una persona se encuentre deprimida, es en muchas ocasiones por el pasado, la vida frustrante que llevo o vivió en su casa, los problemas familiares, que después con el paso del tiempo se vuelve patrones repetibles y sin darnos cuenta los seguimos. El bulling es un tema muy importante para la autoestima, ya que este es uno de los factores que contribuyen a una baja autoestima debido al trastorno mental que este pueda provocar en ti.  Alguien que se ocupa de conocerse y saber cuál es su papel en el mundo. Su característica esencial es la consciencia que tiene de sí, de sus capacidades y potencialidades así como de sus limitaciones, las cuales tiende a aceptar sin negarlas, aunque o se concentra en ellas, salvo para buscar salidas más favorables. Autoestima es también confianza en uno mismo en las fuerzas positivas con las que se cuenta para enfrentar el día a día. Esta confianza es la guía para el riesgo, para probar nuevos caminos y posibilidades; para ver alternativas en las circunstancias en que la mayoría no ve salida alguna; para usar la inteligencia y seguir adelante aunque no se tengan todas las respuestas.
El que vive desde una Autoestima fortalecida asume responsabilidad por su vida, sus actos y las consecuencias que éstos pueden generar. No busca culpables sino soluciones. Los problemas los convierte en un "cómo", y en vez de compadecerse por no lograr lo que quiere, el autoestimado se planteará las posibles formas de obtenerlos. 
Responsabilidad es responder ante alguien, y ese alguien es, él mismo o Dios en caso de que su visión de la vida sea espiritual. Toma como regalo el poder influir en su destino y trabaja en ello. Quien vive en este estado no deja las cosas al azar, sino que promueve los resultados deseados y acepta de la mejor forma posible lo que suceda.

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